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El Guincho: «Nunca levanté los pies del suelo porque no hubo motivos para levantarlos»

El Guincho: «Nunca levanté los pies del suelo porque no hubo motivos para levantarlos»

Con “Alegranza” se comió medio mundo y ahora, con “Pop negro”, El Guincho va camino de repetir la jugada.

Gracias a él aprendimos que se puede triunfar fuera cantando en español y buena música mediante, que no hacen falta presupuestos astronómicos para grabar un buen disco y que cuando se tiene talento un buen directo y el boca a boca son la mejor promoción. También aprendimos que el guincho es un pájaro de las Islas Canarias.
Pero a quien entrevisto en un hotel no es al personaje, sino a Pablo Díaz-Reixa: lleva todo el día dando entrevistas y tiene la voz rota: “empiezo a repetirme y ya no pienso con claridad”, se disculpa. Sin embargo mantiene la sonrisa y se le ilumina la cara cuando habla de todas las horas que ha pasado en el estudio trabajando en “Pop negro”.
¿Has notado mucha presión a la hora de grabar este disco después del éxito de “Alegranza”?
Cero, cero. Yo soy feliz en el estudio de grabación. Noto más presión cuando veo que tengo 35 conciertos y que no voy a volver en tres meses a casa, pero cuando estoy en el estudio grabando es cuando estoy feliz, es mi hábitat natural. Pero para mi todo se resume en el momento en el que estoy grabando, en el que estoy probando sonidos… esa es la única parte que realmente me interesa de la música.
Pasar de grabar en casa con cuatro medios a estar en un estudio en condiciones, ¿te ha facilitado las cosas?
Me las ha facilitado y me las ha complicado para bien porque me ha llevado más lejos de lo que tal vez me habría llevado si hubiera estado en casa. Además estuve estudiando un montón, leyendo libros de ingenieros y de productores, les preguntaba a ellos por mail y me hice una especie de mapa de lo que creía que tenía que hacer en el estudio para conseguir el sonido que quería. Ese mapa no fue exacto y me llevó más tiempo, me ha llevado casi un año y medio terminar este disco. Pero sí que fue inspirador para aprender y para mejorar como músico, para pasar a otro nivel de producción. Yo ya había trabajado en un estudio antes de comenzar como El Guincho, entonces más o menos me sabía manejar ahí, pero tener por primera vez un estudio para grabar el disco en condiciones me llevó a ir hasta el extremo, hasta gastarme todo el dinero en estudios para lograr esa atmósfera que quería.
En este disco las guitarras tienen más protagonismo. ¿Todo esto cómo lo vas a llevar al directo?
En directo mucha gente quiere escuchar canciones de “Alegranza”, al menos tres o cuatro, entonces hemos montado un trío en el que estamos yo, guitarra y bajo además de los teclados y los sintes para intentar unificar los dos discos: acercar “Pop negro” a la libertad cíclica de “Alegranza” y a la vez adaptar un poco las canciones de “Alegranza” a estructuras más reconocibles. Pero el directo nuevo es muy distinto, es más salvaje y me recuerda mucho a los primeros directos de El Guincho en el sentido de que es muy potente pero a la vez, Borja y Aleix, que tocan en Extraperlo, le dan más matices.
Me imagino que estos últimos conciertos que has estado dando con Aleix habrán influido…
Te diría que no, porque los conciertos que daba con Aleix eran un concepto distinto, pero sí que cambia ahora que además tocamos con Borja. De hecho la idea de la grabación vino mucho antes, hace dos años, y empecé a elaborarla y luego vino el disco y cuando tuve los resultados me di cuenta de que tenía que plantear de alguna manera los directos para que tuviesen sentido. Fue entonces cuando incorporamos a Borja, porque la guitarra es muy importante en este disco y creo que hacía falta este elemento en directo.
De hecho una de las cosas que más me sorprendió la primera vez que te vi fue que saliste sólo al escenario con una mesa con un sinte pequeño, unos cascabeles y un bombo. No me podía imaginar cómo ibas a poder llevar al directo “Alegranza”. Pero funcionó. Me imagino que cuando empezaras a salir de gira por el extranjero también llamaría la atención…
Sí, sí, y de hecho llamó mucho más la atención cuando iba con Aleix porque nadie entendía ya lo que hacíamos. Llevábamos un secuenciador muy raro nuevo, que me había pillado, un sinte y Aleix llevaba una especie de “pad” que llevaba el bajo conectado vía midi con un sampler y la gente no entendía qué tocaba Aleix, si era el ritmo, o si era el bajo… y la gente tampoco sabia lo que hacía yo (se ríe). Y por ahí igual yo creo que hay que escuchar a la gente y bajarse un poco del pedestal porque si la gente no entiende lo que estás haciendo tienes que pensar en cómo explicárselo sin perder la esencia. Y lo que hago ahora lo conseguimos explicar con el bajo y la guitarra y todo el ritmo a tiempo real. Creo que ahora la gente va a disfrutar las canciones casi de la misma manera que antes pero entendiendo todos los procesos que llevamos en directo.
Aunque cuando sacaste “Alegranza” estaba claro que el disco era bueno y que podías triunfar, creo que nadie se esperaba que lo hicieras de la forma que lo has hecho. Me imagino que ni tú te lo creerías…
Es que yo tampoco lo vi como petar, porque tampoco es que entrara en las listas de ventas ni nada. Fue muy progresivo, lo que pasa es que los resultados a lo mejor se han visto muy seguidos. Pero por ejemplo yo firmé por XL antes de que ningún medio extranjero dijese nada. Fue todo como muy velado, muy por debajo. Para mi no fue tan bestia. Un momento en que sí que me resultó muy bestia fue cuando estuve casi medio año fuera de mi casa. Me dije “tengo que parar porque este directo no tiene sentido ya así”. Pero yo no lo noté tan fuerte porque siempre he tenido los pies en el suelo: soy un poco conocido, muy poco, en varios países y eso lo hace un proyecto bastante sostenible sin haber tenido cambios en mi vida más allá de que igual paso poco tiempo en España, pero el resto es igual.
¿Y tuviste muchas ofertas de discográficas para ficharte?
Sí, hubo unas cuantas. La de XL era la peor a nivel económico pero era la más guay: hablabas con ellos y veías que no sólo se fijaban en las posibilidades del disco, sino en las posibilidades de producción, lo entendían, hacían sus críticas… No sé, me parecía la gente más interesante y la gente que yo veía que en un futuro me dejaría más espacio para hacer lo que me diese la gana.
¿Te preocupa el qué dirán con “Pop negro”?
Igual la gente se enfada si yo digo esto, pero es verdad, cuando yo salgo por la puerta y estoy satisfecho con lo que hice, está bien. Las críticas las escucho, claro, pero tampoco estoy muy pendiente de lo que puedan decir o no decir. Y las críticas buenas es mejor no escucharlas porque te ablandan. Y me da igual lo que la gente pueda decir o no, lo que me importa es si yo estoy contento con el disco, porque dentro de cinco años da igual lo que pueda decir la gente: al final tú verás ese disco en tu casa y lo pondrás… Además la gente lo ve: si tú no estás contento con una canción o no estás seguro de un arreglo la gente lo nota. Igual antes podías hacer trucos, pero ahora la gente sabe de música igual que los músicos. Afortunadamente ya no se puede engañar, y para mi eso es muy guay, y también te anima para ir más lejos con tu música, porque a mi lo que me interesa es hacer música y estar en el estudio. Creo que no hay que perder la perspectiva, porque todo el mundo me pregunta si mantuve los pies en el suelo, pero nunca los levanté del suelo ni hubo motivos para levantarlos. No implica nada más tocar en Los Ángeles que tocar en Sevilla o tocar en Melbourne que en Madrid: no cambia absolutamente nada. Tampoco hay diferencia entre hacer una entrevista para el New York Times que para la web de un colega. Lo que pasa es que aquí tendemos a magnificar todo lo que pasa fuera porque todo el pop viene de ahí.
¿Y ahora hay alguna posibilidad de que se reedite “Folías” (la primera grabación de El Guincho)?
Ufff, ni idea. Yo no lo tengo. Lo perdí porque se me rompió el ordenador y formatée el disco duro.

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