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Grinderman: «En nuestro caso hay un elemento de destrucción, un deseo de romper con todo»

Grinderman: «En nuestro caso hay un elemento de destrucción, un deseo de romper con todo»

Ha vuelto el “hombre trituradora” con cuatro cabezas: Nick Cave, Warren Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey, lejos de acomodarse, van aún más al límite con un disco que recuerda más a Birthday Party que a los Bad Seeds.
Cuando ves tocando en directo a Warren Ellis, destrozando hasta las cuerdas de su violín y totalmente fuera de sí, cuesta imaginar que se levante pronto para atender el teléfono y responder una batería de preguntas. Sin embargo, Ellis está más que despejado y a menudo ni da tiempo a terminar de formular la pregunta, porque él se adelanta con sus respuestas. Otras veces, en cambio, parece que las repiensa e incluso las cambia sobre la marcha.
Con el tiempo y la edad los músicos se acomodan y hacen música más conservadora, pero la de Grinderman es bastante transgresora. ¿Es una forma de publicar lo que ahora mismo no encajaría con los Bad Seeds?
Honestamente, creo que llegamos a un punto en que a todos nos apetecía hacer ruido, música más salvaje, más diferente… Y se trataba de algo muy inusual ahora mismo para los Bad Seeds. En cierto modo es algo extraño, porque no es que fuera algo totalmente nuevo para nosotros, pero sí que se trataba de probar algo diferente, ir en otra dirección… así es como nos sentamos a componer.
Este disco es incluso más salvaje que el anterior…
Sí, me encanta que lo veas así, porque es lo mismo que pienso yo.
¿Es una consecuencia de la gira? ¿Os sentís más cómodos ahora que ya lleváis un tiempo juntos como Grinderman?
Creo que salir de gira sí que nos ayudó, porque al principio nos dimos cuenta de habia una cierta demencia en la forma de llevar las canciones al directo: es un material muy complicado para un concierto. Nos dimos cuenta de que había mucho de improvisación y tuvimos que ensayar mucho, y creo que de alguna manera todo eso a afectado a este segundo disco, porque ya teníamos una idea de cómo funcionan las cosas en el directo, y también nos sentíamos más cómodos. Pero eso no significa que no hayamos arriesgado nada a la hora de componer, porque tampoco nos hemos acomodado.
También me da la sensación de que hay una aproximación al free-jazz porque hay mucho espacio para la improvisación…
Sí, sí, absolutamente. Después de todo yo vengo de eso, ¿sabes? Además solíamos sentarnos en el estudio, encender todo y tocar, tocar y tocar… y después empezar de nuevo y cambiar cosas o hacerlas totalmente diferentes a como las habíamos tocado al principio. A veces las descartábamos y otras las recuperábamos y trabajábamos sobre esos cambios. Incluso pasa con las letras, que de repente Nick [Cave] paraba y cambiaba las letras, como si tuvieran vida propia.
Imagino que entonces también habrá improvisación en el directo.
No lo sé, no creo, porque ya hemos dado con la estructura que queríamos: la improvisación es una parte muy importante de lo que queríamos hacer con este segundo disco, pero en directo hay unas letras y unas pautas que tenemos que seguir, aunque tampoco se trata de canciones absolutamente cerradas.
Hablando de las letras: este disco es muy sexual, no sólo en lo musical, sino también en las letras. En cierto modo es como devolver al rock una de sus características y que parece que ahora se ha perdido con la corrección política.
Bueno, creo que algunas veces las cosas cambian a mejor y otras veces porque simplemente tienen que cambiar: así es como ha funcionado siempre la historia. Yo nunca he tocado en un grupo en el que las canciones fueran tan primitivas como lo son en Grinderman, así que tampoco me he planteado demasiado si debería ser así o no. Creo que de hecho cualquiera que toque crea una plataforma en la que puedes transmitir lo que quieras, incluso puedes convertirla en algo político. En nuestro caso hay más bien un elemento de destrucción, un deseo de romper con todo. Si lo tuviera que definir de alguna forma, creo que lo llamaría “música egoísta”. (Warren calla un momento y vuelve a responder como si de nuevo se hubiera pensado la pregunta). Pero sí es cierto que en las canciones también hay sexo, por supuesto, y estoy de acuerdo contigo en que el rock tiene que tener ese elemento, absolutamente.
En el disco también hay mucha psicodelia. ¿Era un referente?
Sí, también hay un elemento psicodélico. Pero lo cierto es que manejamos tantos referentes que no sabíamos cuáles iban a salir ni cómo. Teníamos algunas ideas sobre cómo queríamos que sonara, pero tampoco lo forzamos para que fuera de determinada forma. Lo que intentamos es que todo saliera de la forma más natural posible, y el álbum al fnal terminó tomando su propia dirección. Pero el concepto de psicodelia como explosión y como algo surrealista sí que ha sido una influencia definitiva.
Grinderman 2” también transmite un poco de desasosiego…
Sí, también lo hay, es cierto. Sobre todo porque había como cierta emergencia por grabar y porque queríamos hacer un disco que fuera un paso adelante con respecto a “Grinderman”. También usamos mucho material que no aparecía en el primer disco pero siempre dándole una vuelta, buscando llegar más lejos.
Para Grinderman también habéis creado toda una imaginería pagana que es justo lo contrario de los elementos religiosos que aparecen en los Bad Seeds. ¿Es también una forma de diferenciar los dos grupos?
Sí, así es. También tiene mucho que ver con el hecho de todo lo que Nick [Cave] construye en torno a las letras. Al final todas esas ideas se unifican y se plasman también en los aspectos visuales del disco. En los dos discos hay animales: el mono, ahora el lobo… Todo eso también forma parte de la idea que tenemos de Grinderman. También nos gusta la idea de meter elementos fantásticos y jugar con ellos de una forma que no tendría mucho sentido en los Bad Seeds.
Grinderman ya es algo más que un proyecto paralelo y se ha consolidado como todo un grupo. ¿Habrá más discos?
¡Por supuesto! Nos lo tomamos muy en serio y queremos seguir grabando. Queremos que haya “Grinderman 3”, y 4, y 5… En el momento en que terminamos de grabar el primer disco tuvimos muy claro que queríamos grabar otro más. Cuando nos metimos en el estudio no sabíamos muy bien qué iba a pasar, pero en cuanto terminamos nos dimos cuenta de que queríamos grabar más cosas como Grinderman.
Me imagino que también debe ser complicado sacar tiempo para Grinderman, los Bad Seeds, las bandas sonoras y además, en tu caso, The Dirty Three. ¿Componeis mientras estáis de gira?
No, rara vez, porque cuando estamos de gira pasamos todo el tiempo viajando y a lo mejor tienes una idea, pero lo sueles dejar para cuando estás en casa o en el estudio.
¿Vais a tocar en España?
Tenemos una gira ahora en otoño pero no vamos a ir a España, no sé por qué. Tal vez el año que viene, o al menos eso espero. No sé si no nos llaman porque no les interesamos o porque nadie quiere pagar el caché (risas).

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