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Wave Gotik Treffen: el festival que tiñe Leipzig de negro

Wave Gotik Treffen: el festival que tiñe Leipzig de negro

WGT2016

Este año se ha cumplido el 25º aniversario del Wave Gotik Treffen. Lo que empezó como un tímido encuentro en la RDA se ha convertido en el festival gótico más importante del mundo, con más de 20.000 siniestros que tiñen de negro y de imaginación la ciudad de Leipzig.

Pertenecer a una tribu urbana en la RDA no era fácil: punkis, heavies, góticos, hippies y skins eran vigilados con lupa por la Stasi, que tenía detalladas descripciones de sus señas de identidad, de los géneros musicales que escuchaban y de sus aficiones y puntos de reunión, con informantes infiltrados en los propios grupos. La exposición Gruftis, Punks und Co., que se puede ver estos días en el museo Runden Ecke de Leipzig muestra decenas de fotografías policiales, detalladas fichas y declaraciones tomadas durante interrogatorios a esa “juventud negativa y decadente”. Con ese panorama, no es de extrañar que cuando se produjo el primer intento de celebrar un encuentro gótico en 1987, en la ciudad de Potsdam, apenas se atrevieran a acercarse un centenar de personas. Pero la caída del Muro permitió retomar la idea, esta vez en una nueva localización: Leipzig, a hora y media en tren de la capital alemana. Como recuerdan los organizadores del festival, los vecinos se mostraron algo recelosos, pero ya se ha convertido en un acontecimiento más que, de paso, deja miles de euros a la ciudad.

Con 25 años a sus espaldas, el festival se ha convertido en el referente mundial de la música gótica en cualqiera de sus variantes, del EBM a la industrial: por sus escenarios han pasado Clock DVA, Deine Lakaien, DAF, Front 242, Lacrimosa o Peter Murphy (uno de los platos fuertes de este año), con un cartel que ha crecido de sólo 8 artistas en su primera edición (1992) a los más de 200 de este año.

El éxito de las actividades paralelas

Como todo festival, el WGT también cuenta con numerosas actividades paralelas, pero a diferencia de las de otros eventos de este tipo, no se trata de simple relleno, sino que en algunos casos tienen tanto éxito como las actuaciones musicales y en ellas se involucran asistentes al festival, curiosos y vecinos de Leipzig. Es el caso del ya célebre picnic victoriano, que tiene lugar durante la primera jornada en un idílico parque con quiosco de música. Cientos de personas se dan cita allí con trajes decimonónicos, cestas de mimbre y botellas de champagne que tiene mucho de ritual: se llega por un pequeño camino por el que los asistentes hacen una ceremoniosa entrada mientras decenas de curiosos hacen fotos. El alemán, tan reacio a ser fotografiado en la calle (la legislación además le protege y le da la razón) aquí viene a ser visto, y se deja retratar sin reparos, dando las gracias con una sonrisa y posando con elegancia. Aunque hay góticos de todos los tipos y edades, aquí predominan los corsés y levitas, los caballeros que hacen leves reverencias al ceder el paso y las damas de gesto contenido. Si no fuera por las cámaras y los móviles daría la impresión de haber viajado en el tiempo. El picnic se ha convertido en tal institución que antes de que finalizar el de esta edición ya se había convocado el del próximo año.

Como en cualquier otro evento de este tipo, no faltan los mercadillos (vikingos, medievales y victorianos, por supuesto), las actividades relacionadas con las inquietudes de los asistentes (crochet, desayunos con absenta), la guardería y las exposiciones como la ya mencionada o la que cubre la historia del festival. Luego están esas otras opciones que no encontrarás en muchos festivales: visitas guiadas por el cementerio (algunas de ellas al atardecer), lecturas de la obra de E.T.A. Hoffmann, conciertos de órgano en iglesias y hasta juegos de rol de vampiros… los organizadores del WGT conocen bien a su público.

Publicado en Canino (mayo 2016)

 

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