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Eduardo Casanova: “Todos nos hemos sentido raros”

Eduardo Casanova: “Todos nos hemos sentido raros”

Desde que se presentó Pieles en la Berlinale, el debut a la dirección de Eduardo Casanova se ha convertido en uno de los más esperados. A priori, la cinta no cuenta nada nuevo: la necesidad de amar y ser amado es un tema universal. Pero cuando sus protagonistas son seres con deformaciones que incluso les obligan a vivir al margen de la sociedad, la cosa cambia.

Pieles se ha convertido en una de las cintas más esperadas de la temporada (de momento se estrena hoy en el Festival de Málaga). El debut de Casanova no es una cinta acomodaticia ni fácil de digerir: la deformidad de los personajes sirve también para hacer una crítica feroz a una sociedad obsesionada con la belleza y las apariencias. No hace falta carecer de ojos o tener un ano en la boca como los protagonistas para sentirse rarito en la era del selfie y la validación 2.0.

Ya te contamos que Pieles está llamada a provocar un terremoto en el cine español. Con la valentía de un Almodóvar o un Buñuel y las rarezas de un John Waters o un David Lynch, Pieles está llamada a ser amada u odiada de forma incondicional, con poco espacio para los grises. Casanova confiesa en esta entrevista que más de una vez pensó que jamás lograría financiación para un proyecto tan arriesgado y que más de un actor se cayó del proyecto tras conocerlo a fondo. Pero el director es optimista y anda ya inmerso en el guión de su próxima película.

CAROLINA VELASCO (CV): ¿Cómo nace Pieles y en qué momento decides que los personajes de tus cortos pueden protagonizar un largo?

EDUARDO CASANOVA (EC): En realidad sólo un personaje de mi corto –en concreto Samantha de Eat My Shit– está en la película, digamos que es una especie de spin-off. Sentía que ese personaje era muy complejo y que tenía mucho más que decir. También el tema de las malformaciones me rondaba la cabeza y ya tenía varias cosas escritas sobre personajes con físicos extremos y decidí unirlo todo. 

CV: Me da la sensación de que utilizas la deformidad como metáfora de la gente que va contracorriente o que no es aceptada por la sociedad, pero la que los personajes sean deformes parece que da más juego a mostrar lo grotesco de la situación, ¿es así?

EC: Los “deformes” en Pieles en realidad son los “normales”, son los que quieren amar, besar y ser libres. Sin embargo los que son físicamente “normales” en Pieles son las victimas de una sociedad que les ha hecho casi enloquecer, enquistar duelos o ser ambiciosos y despiadados con el otro. Creo que muchas veces el rebelde, el inconformista, el que no sigue los cánones establecidos solamente busca su libertad. Aunque todo es muy contradictorio, muchas veces no funciona exactamente así. 

CV: Da la sensación que esa empatía hacia lo diferente surge también de haber sufrido algún tipo de discriminación. ¿Es el caso?

EC: Todos nos hemos sentido raros. Es una película con la que puede empatizar cualquier persona de cualquier ideología. 

CV: Habría sido muy fácil que los personajes de Pieles fueran todos muy ingenuos y buenos, pero entonces la gente diría “ay, pobrecitos”. Pero tú no buscas que la gente les tenga pena, sino que los muestras con los mismos deseos y contradicciones que a los demás personajes. ¿Fue uno de los puntos de partida de la historia o surgió de forma natural?

EC: Nunca pretendo victimizar a ningún personaje, solo intento que sean consecuentes con lo que los personajes sienten y eso muchas veces les convierte en víctimas o verdugos. 

CV: Por estética y temática, Pieles está siendo comparada con Waters, Solondz, Tod Browning… pero también hay algo del Buñuel de Viridiana o Belle de Jour. ¿Es una influencia para ti?

EC: La mayor influencia de Pieles es el ser humano y la realidad. Aunque por supuesto esos directores han influido en mi película y en mi forma de ver la realidad. 

CV: Dices que has utilizado el rosa porque para ti es un color grotesco, pero tradicionalmente es un color que también se ha vinculado a lo naïf, a lo estético, es incluso el color por antonomasia del mundo de Barbie. ¿Hay también una intencionalidad de marcar un contraste?

EC: Para mi ningún color es grotesco o naïf, solamente es un color. El humano intenta continuamente unir las cosas; feminidad: mujer, rosa; negro: tristeza… mi intención es también darle libertad al rosa, utilizándolo en momentos que normalmente no se suele utilizar para así generar de nuevo una contradicción. 

CV: En Pieles también hay mucho humor, a veces incluso en los momento más dramáticos. ¿Sentías que era necesario para aligerar la historia?

EC: No fue intencionado. Sentía que en esos momentos esos personajes debían hablar así y eso genera comedía. La vida es una tragicomedia. 

CV: ¿Qué es lo que más te costó plasmar en imágenes?

EC: Para mi era importante que las imágenes más estéticas contasen algo más allá de ser sólo estéticas. La estética vacía no sirve para nada. 

CV: ¿Te has autocensurado?

EC: No.

CV: ¿Te costó mucho encontrar financiación? ¿Llegaste a pensar que no lo lograrías?

EC: Pensaba continuamente con que no lo lograría, el cine a veces es desesperante. Es difícil encontrar financiación aunque sinceramente, nosotros la encontramos pronto. Yo no me puedo quejar.

EC: ¿Cómo reaccionaban los actores al leer el guión? ¿Alguien se rajó?  

EC: Se rajaron algunos actores. De hecho una de las actrices que iba interpretar el personaje de Vanesa, la chica con acondroplasia, dijo que no porque le parecía que los personajes no era normales. Ahí es cuando sentí que Pieles era necesaria incluso para la gente que se ha sentido diferente en su vida. Pero  los actores que están en la película reaccionaron con mucha ilusión, son personajes que no les habían propuesto nunca y eso a un actor le gusta mucho.

CV: ¿Cuál es tu personaje favorito de Pieles ?

EC: Es absolutamente imposible quedarse con uno los quiero mucho a todos. Amo a todos los personajes de mi película. 

CV: Dijiste en Berlín que cuando te llamó Álex de la Iglesia dándote luz verde te encontraste con que no tenías guión para un largo. ¿Cuánto te llevó completarlo? ¿Lo tenías al menos en tu cabeza? 

EC: Tenía las historias separadas, sólo tenía que unirlas. Cuando alguien te da luz verde para hacer una película la escribes echando hostias.

CV: ¿Tienes miedo de que el público o la industria española no acepten propuestas tan radicales o que te pidan que te domestiques?

EC: Confío en el público español. Confío en la gente que le gusta lo que hago. Creo que no somos tan intolerantes como parecemos. 

CV: ¿Tienes ya en mente un segundo largo? Si es así, ¿qué podemos esperar?

Estoy ahora mismo escribiendo un nuevo guión. La verdad es que no sé que podéis esperar. Es más, ni siquiera yo sé lo que espero de mi nuevo guión. Solo pienso en poder acabarlo sin volverme loco antes. 

Publicado en Canino (marzo 2017)

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